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ALEJANDRO TUMANOFF CICLOTURISMO
CANUELAS - NAVARRO - N de la RIESTRA 29 de Abril al 1 de Mayo de 2006 Relato por Fernando Castellanos
Sábado 29 de abril Alepolvorines había confirmado la realización de la salida pese al pronóstico y así fue que el sábado bien temprano comenzó este viaje. Para los que veníamos en tren nos juntamos en Constitución y luego en Ezeiza; allí me encontré con Ariel, Juan y Marcelo que trasbordaron de tren. Para las 9:45 arribábamos a Cañuelas donde nos esperaba Alejandro y seguidamente se unieron Toni, Mónica y Sergio. De esta forma se había completado el grupo que emprendería la recorrida por los antiguos trazados ferroviarios de la zona suroeste.
Una vez listos los mapitas sobre la alforja y seteados los GPS partimos rumbo a la ruta 205 la cual recorrimos por 10 Km. hasta el Barrio El Taladro en donde debimos abandonar la comodidad del asfalto y bajarnos a la aventura de transitar por el barro fresquito dejado por la lluvia de la noche anterior. Por fortuna el clima estaba mejorando, el viento sur si bien era frío estaba ayudando a secar. Ni bien pisamos el barro comenzó lo exigente que sería la jornada. Los más livianos (Mónica) pasaban casi sin dificultad aquella prueba, algún que otro resbalón nada más, pero los más pesados como en mi caso, aumentado por las alforjas, dejaban una huella en el barro más parecida a un tractor que a una bicicleta y con el consiguiente pastiche de lodo sobre los frenos, cambios y demás elementos de la bici. Tempranito comenzaron las inversiones inmobiliarias en aquel camino, el primero que compró terrenos en el barro creo que fue Marcelo, lo siguieron Toni y luego Juan, pero el buen ánimo y las risas le ganaban a la adversidad.
Estacion Speratti Sendero por la via Una de las primeras paradas pautadas fue Speratti, allí hubo fotos y casualmente coincidimos en horario para ver pasar el trencito que une Lobos con la ciudad de Merlo. Continuamos rodando ahora por la ruta de tierra 48 paralelos a las vías del ex FC Sarmiento y como el camino impedía andar a mejor ritmo, el mediodía nos encontró en Zapiola donde acertadamente decidimos parar a almorzar en el almacén frente a la estación.
Luego de almorzar fueron los guías a fotografiar la estación y la Capilla Inmaculada Concepción y partimos siempre con piso embarrado rumbo a Las Chacras. El transitar aquellos caminos se hacía pesado, se buscaba rodar sobre la mejor huella pero no había mucho para elegir, bajo la sombra de los árboles proyectada sobre el camino el piso era mucho mas complicado y a medida que se secaba el lodo sobre la bici era necesario sacarlo para evitar atascamiento de cambios y de la rueda en sí. En el camino tuvimos que arrear unas vacas que nos cerraban el paso hasta hacerlas entrar por una tranquera cercana, así llegamos a la entrada de la estación Las Chacras hoy convertida en propiedad privada e inaccesible al público. Los chicos tuvieron que hacer fotos a lo lejos y volvimos al camino. Aquí se daba la ley de Murphy muy bien expuesta por Mónica: “Si hay un camino a seguir seguramente será el más complicado” pero el grupo avanzaba firme y mejorando en el andar pese al camino. A pocos kilómetros otra parada para investigar rastros de un antiguo apeadero llevó a Alepol, Ariel y Marcelo a internarse en un sendero perdido y cubierto de yuyos, volvieron sin novedades y llenos de barro y pasto como para hacerse una casita de hornero en la bici... Continuamos en dirección noroeste mientras caía la tarde rumbo a Navarro y faltando pocos kilómetros para arribar, debido al peso de la alforja y una mala tracción sobre la rueda trasera de mi bici siento el ruido guitarresco de un rayo que se corta. Efectivamente fue un rayo de la rueda trasera y justo del lado del piñón lo que hacía más difícil la reparación. Como no había nada que pudiera hacerse en ese momento seguí viaje controlando el descentrado de la llanta que no había sido demasiado. Ingresamos a Navarro alrededor de las 17:30 horas. Mientras los chicos seguían rumbo al museo ferroviario donde los esperaban yo hice un recorrido por todas las bicicleterías posibles para tratar de reparar la rueda averiada, cosa que no conseguí pues todas estaban muy ocupadas y no tenían tiempo para atenderme, sólo en una me regalaron un par de rayos para tratar de capear el problema. Luego de este fracaso me reencontré con el grupo en la estación de tren que funciona como museo ferroviario. Allí el señor Carlos Martino nos ilustró sobre la ciudad y su desarrollo y todo lo relacionado con la actividad férrea de la zona. Ya casi entrada la noche terminó nuestra visita y partíamos en busca del hotel pero antes una nueva parada para reparar un pinchazo en la rueda de Sergio estiraba el final de la jornada. Una vez en marcha enfilamos por una calle principal todos juntos hacia el Hotel El Fortín frente a la plaza principal, la cual rodeamos a manera de vuelta de honor por haber cumplido la primera etapa. Pero por algún motivo lo que para nosotros fue casi una entrada triunfal para alguien más fue una invasión terrorista, un malón foráneo y de aspecto sospechoso... Apenas desmontamos de nuestras bicis frente al hotel se hicieron presentes dos patrulleros de la policía bonaerense de los que descendieron dos uniformados y que me encararon a mí que era el más próximo y el más sospechoso de todos imagino... me pidieron identificarme y me preguntaron que hacíamos y de donde veníamos, a lo que les respondí simplemente que éramos cicloturistas paseando. Entonces yo pregunté si había algún problema y si todo estaba en orden a lo que respondieron casi sin poder contener la risa de que habían recibido un llamado diciendo que había ingresado al pueblo gente extraña y con CASCOS!!!!! Evidentemente la falta de información y una psicosis colectiva pueden generar cualquier cosa. Aclarado el asunto todo quedó en una anécdota más pero que seguiría con más repercusiones (para mí). Nos instalamos en el hotel y luego de un baño reparador fuimos todos juntos a cenar en una noche que se hacía cada vez más fría. Fin de la primera etapa. Parcial: 76 Km.
Domingo 30 de abril La mañana amaneció muy fría, el sol iluminaba de a poco pero no calentaba nada, el viento sudoeste se filtraba por entre las ropas y ya me había puesto todo lo que tenía encima... Desayunamos, charlamos con unos ruteros que pararon en el mismo hotel, cargamos nuestras alforjas y a las 8:30 horas estábamos saliendo para hacer nuestro recorrido. El primer punto fue visitar el emplazamiento del monolito fundacional, lugar donde estaba el primitivo fortín, de allí fuimos a la laguna de Navarro, el recreo aun estaba tapizado con la escarcha.
Laguna de Navarro El viento era muy fuerte, así que rápidamente se hicieron las fotos de rigor y nos dirigimos a la Iglesia principal frente a la plaza. Aquí nos estaban esperando Fito y Gastón que habían viajado en auto para acompañarnos en parte del recorrido, más tarde llegó Alberto con lo que el grupo sumó un total de 11. En la plaza se congregaron también unos aficionados y propietarios de autos Turismo Carretera antiguos para disputar una carrera; todos aquellos autos muy pintorescos y admirables, más tarde serían para nosotros una pesadilla... Visitamos la réplica del Fortín San Lorenzo y salimos rumbo a las vías desafectadas del FCGB. Anduvimos 4 kilómetros aproximadamente sobre las vías cubiertas por pastizales y un sendero casi imperceptible, muy divertido; luego cruzamos un puente sobre la Cañada de Navarro que daba un poquito de vértigo pues entre los durmientes se podía ver el agua del arroyo a una respetable altura.
Puente Canada Navarro Sendero en Pastizal Así anduvimos hasta acercarnos a la Ruta Provincial 44. Recorrimos unos pocos metros hasta llegar a la ruta 41 y entrar al Parque Dorrego. Aquí visitamos el templete, lugar Histórico Nacional donde fue fusilado el entonces Gobernador Coronel Dorrego.
Parque Dorrego Estacion Anasagasti El próximo punto sería ya sobre la RP44, Anasagasti. Yendo al punto mencionado el viento estaba 100% en contra y para endurecer la cosa aquellas lindas cupecitas que ronroneaban en la plaza ahora eran un grupo de infernales bólidos que volaban sobre la ruta y nos llenaban de tierra cada vez que pasaban a nuestro lado. Así llegamos a la estación Anasagasti, llenos de tierra hasta las orejas, el lugar estaba ocupado por una familia y las instalaciones servían como chiqueros para chanchos, no había muchas cosas para ver así que después de un descanso seguimos rumbo a Las Marianas. Tras 10 kilómetros y cerca del mediodía entramos al pueblo, esperamos para reagruparnos y decidimos por la hora que almorzaríamos allí. Nos aprovisionamos en el almacén El Porvenir, viejos conocidos de Polvorines. Buscamos reparo del viento y el calorcito del sol para comer nuestro almuerzo.
Luego de las fotos del grupo en la estación partimos hacia Villa Moll. Un tramo de 4 kilómetros con cierto viento a favor que hicimos rápidamente y nos reagrupamos, pero antes de reanudar la marcha Juan da cuenta de un pinchazo así que algunos se quedaron para ayudar, el resto seguía avanzando. Como atrás no aparecían los demás participantes, espero sobre un puente en el arroyo Las Saladas, Sergio decide continuar para adelantar algo más, pero al rato es necesario ir a buscarlo ya que algunas desinteligencias entre GPS y Global Polvorines System generaron unos titubeos en un cruce de caminos. Después de verificar con un camionero llegamos por el camino correcto a Villa Moll, justo para las fotos y abastecernos de líquido en un almacén.
Estacion Moll Recorriendo tranquilamente el pequeño pueblo se nos aproxima otra vez la ley y ¿adivinen a quién llaman para interiorizarse de nuestra visita? ¡A mi! Por segunda vez en el viaje me encontraba hablando con la policía sobre nuestra actividad, pero esta vez la ocasión fue mucho más amigable pues el oficial (casualidad tocayo mío) también era devoto de la bici y le interesó nuestra visita por aquellos pagos. Luego de una breve charla y algunas bromas cordialmente nos guió hacia el camino que nos llevaría a nuestro próximo destino. Para aquel momento el blanco principal de las bromas era yo como una especie de Bairoleto buscado en varios partidos de la provincia...
Recorriendo Villa Moll Con rumbo SO partimos, después de algunos kilómetros Alberto, Fito y Gastón deben retornar a Navarro con la ayuda de un viento a favor bastante veloz, nos despedimos de nuestros compañeros y continuamos la marcha cortando el fuerte viento, y en fila india para hacerlo más llevadero. Nos reagrupamos sobre la ruta 30 asfaltada en un refugio de parada de ómnibus, esperamos a Marcelo que sacaba fotos en una escuela. Hicimos 1 kilómetro por la 30 y bajamos nuevamente a la tierra, de allí muy cerquita estaba el Río Salado y el límite de partidos, descansamos unos minutos sobre el puente principal y antes de enfriarnos continuamos viaje, 18:18 horas se ocultaba el sol a nuestra derecha, entramos a Norberto de la Riestra 18:20 horas y para las 18:30 ya estábamos en el Hotel La Casona, nos registramos y tomamos las habitaciones reservadas, 15 minutos después otro Chernobyl se produjo en Riestra, las risas y cargadas habían ganado al cansancio, pudimos completar la etapa pese al viento y con un muy buen ritmo por parte de todos.
Reagrupandonos Rio Salado Luego de un baño caliente cenamos en el club social unas pizzas algo lentas que venían de alguna lejana cocina y más tarde encargamos unos sándwiches de milanesa, la vianda para el día siguiente previendo el feriado del 1 de mayo y sus consecuencias. Fin de la segunda etapa. Parcial: 80 Km.
Lunes 1 de mayo de 2006 Otra mañana fría nos encontraba en un pueblo del centro sur de la provincia, sobre la línea férrea del FCGR.
En la puerta del Hotel Recorriendo Riestra Como era de esperar un primero de mayo no había movimiento en las calles a las 8:30 de la mañana en ese pueblo. La cafetería del ServiClub estaba desierta pese a la promesa de abrir a la hora acordada. Una breve recorrida para buscar infructuosamente dónde desayunar nos llevó a aprovechar el tiempo y ver la estación. Al encontrar un almacén abierto compramos provisiones y agua para el viaje.
Alrededor de las 9:00 horas partíamos luego de unas fotos en el acceso a Riestra por ruta asfaltada rumbo a Pedernales, nos siguió un perrito que se encariñó con Juan y que no aflojaba, cruzamos la R30 y llegamos a Pedernales con un viento ahora casi a favor.
Acceso a Pedernales 7 Km. más y estábamos en Ernestina pero el asfalto se había acabado y una arena húmeda y compacta era el piso que transitábamos, por fortuna la lluvia lo había dejado bastante firme. En Ernestina fuimos a la estación de tren para fotografiar el cartel, allí se acerca un vecino que muy cordialmente nos hace una breve reseña de la vida del pueblo y de sus orígenes, siendo este pueblito olvidado una especie de pequeña joyita oculta pues tenía varios edificios singulares muy antiguos y dignos de visitar con mayor detenimiento.
Partiendo de Ernestina volvimos a cruzar el Salado, el camino estaba bastante bueno y el promedio era alto, por fin el viento jugaba a nuestro favor pero algo cruzado. En Elvira paramos a almorzar nuestros sándwiches de mila, aprovechando unas mesas en un pequeño campo deportivo.
Estacion Elvira Club Elvira Cuando nos disponíamos a partir una camioneta se acerca velozmente sonando su bocina... Alguien había venido a recibirnos, era la tía de Marcelo que muy contenta nos daba la bienvenida por aquellos pagos. Una persona muy amable y cordial que nos dio un gusto conocer. Partimos rumbo a Antonio Carboni luego del almuerzo, visitamos una iglesia muy pintoresca diseño del Arq. Bustillo y enfrente la estación ferroviaria. Ya casi cuando nos íbamos nos reencontramos con la Tía Norma que venía a despedirse así que nos sacamos una foto con ella también. Alepol fue el más afortunado pues se hizo acreedor a un hermoso lomo de cerdo congelado que tuvo que cargar pero con muchísimo gusto sobre la alforja.
Luego vinieron José Santos Arévalo y Lobos, con lo que terminaría el recorrido sobre tierra. Cerca de las 17:30 estábamos en Lobos. Último lugar para aprovisionarse y encarar los últimos 32 Km. para llegar a Cañuelas. Partimos en grupo por la banquina de la ruta 205 a buen ritmo y con viento a favor 25 a 27 km/h para no matarnos y con la precaución y el cuidado requerido pues el tránsito de regreso se hacía más intenso. Nos reagrupamos en el peaje de Uribelarrea, pero Ariel no aparecía, al rato lo vemos llegar con cara de cansado pues venía con una goma pinchada, Mónica, Toni y Sergio decidieron continuar y aprovecharon las ultimas luces de la tarde. Esperamos que Ariel cambiara la cámara y reanudamos la marcha. Ya entrada la noche arribamos a las 18:50 horas a Cañuelas y al final del viaje. En la plaza nos despedimos de Sergio, Mónica, Toni y Ale, los demás enfilamos raudamente a la estación de Cañuelas para tomar el tren de regreso a Buenos Aires. Fin de la tercera jornada. Parcial: 110 Km.
Fue un largo fin de semana; muy buen rendimiento sobre la bici demostraron todos y en especial las damas que por momentos marcaban el ritmo del grupo. Podemos decir con orgullo que superamos la dificultad del viento y el barro con mucha capacidad y sin contratiempos salvo el corte de rayo que no fue problema en mi caso particular. Por lo demás me alegro de haber hecho caso omiso al pronóstico del clima y participar de una excelente salida con amigos conociendo nuevos lugares y sumando anécdotas divertidas para el archivo personal de aventuras. |