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ALEJANDRO TUMANOFF

VIAJES Y PASEOS

 

Paseo por la Boca

 

Comienzo el recorrido en Parque Lezama antes de entrar al barrio de La Boca. 

Ubicado sobre una barranca natural, algunos historiadores sostienen que en el fue establecido el primer asentamiento que tuvo Buenos Aires, en 1536, por Don Pedro de Mendoza. Fue originalmente lugar de concentración de esclavos de la Real Compañía de Filipinas.

El predio tuvo varios dueños: Daniel Mackinlay y su mujer Ana Lindo, Carlos Ridgley Horne, acaudalado norteamericano casado con una argentina, hermana del general Lavalle. Horne anexó varios terrenos e hizo construir una nueva mansión sobre la calle Defensa. Luego compra la residencia el salteño José Gregorio de Lezama, casado con doña Ángela de Alzaga. Lezama también anexa un terreno vecino extendiendo la propiedad hasta la calle Brasil. Contrató en Europa un especialista en el trazado de parques y consiguió poseer el parque privado más hermoso de Buenos Aires. Amplió y mejoró la mansión de dos pisos rematados por un alto mirador, los salones de la residencia fueron decorados por el artista uruguayo León Pellejó.

Su viuda lo cedió a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires en 1894 por una suma irrisoria, a condición de que fuera un parque público y llevara el nombre de su marido. Desde 1897 funciona en la mansión el Museo Histórico Nacional (Defensa 1600).

 Partiendo de la esquina que forman las calles Defensa y Brasil, tenemos ante nosotros el Monumento a Pedro de Mendoza. Erigido en 1937 para conmemorar los 400 años de la primera fundación de Buenos Aires, es obra del escultor Juan Oliva Navarro (1888-1951), argentino naturalizado de origen uruguayo, con la colaboración del escultor argentino Fernando Cada uno. Dominan el conjunto la estatua en bronce del fundador y, a los costados de la fuente, dos bajorrelieves en mármol: El Sueño de la Sierra de la Plata -con la imagen del cerro Rico de Potosí- y La Fundación. Atrás se ve la imagen de la nave insignia La Magdalena y, a continuación, los nombres de los 27 miembros de la expedición.

Caminando hacia el centro de la plaza, junto al paseo de los vasos decorativos, un monumento donado por la ciudad de Roma a Buenos Aires, la Loba Romana, inaugurado en 1923, réplica en bronce de la estatua que se encuentra en el Campidoglio de Roma. Apoyada sobre un plinto decorativo compuesto por una fuente y dos relieves en bronce, a la izquierda tiene una figura humana representando el río de la Plata y, a la derecha, otra representando al río Tíber.                       

 

Continuando por el centro de la plaza encontramos el agradable y enrejado patio de las esculturas.

Seguimos el paseo por los bordes de la plaza, bajando por Av. Brasil, para visitar un estanque rectangular rodeado por gradas que forman un anfiteatro, allí la bella estatua de Diana Fugitiva, en este sitio desde 1938, obra del escultor Louis Vinieux y realizada según el criterio de representación naturalista del Art Nouveau. 

Seguimos bordeándola hacia Paseo Colón, para ver la hermosa fuente de la Casa Du Val  D'Osne de Paris.

 

Más adelante el Busto de Ulrico Schmidl el cronista alemán del siglo XVI que escribiera la primera crónica de un viaje al río de la Plata. Donado por la comunidad alemana, fue realizado por el escultor José Fioravanti e inaugurado en 1968. Es una obra de gran calidad y presenta al escritor tal como lo retrató una pintura del siglo XVII existente en la ciudad de Regensburg, Alemania. 

También está el monumento a la cordialidad que fue regalo del Gobierno uruguayo a nuestra ciudad en conmemoración al IV Centenario de la llegada de Don Pedro de Mendoza, en 1536, a lo que es hoy Buenos Aires. Es una obra realizada por el escultor Antonio Pena y el Julio Villamayor, ambos uruguayos. El monumento está formado por una columna de bronce de cuatro metros de diámetro y quince metros de altura, asentada sobre una proa que se continúa con dos alerones con caballos marinos grabados. Sobre la proa, se encuentra una figura femenina realizada en bronce, "La Ofrenda". En la columna, están grabadas las constelaciones del cielo austral y los distintos signos zodiacales con sus nombres.

Tomando ahora por la Av. Almirante Brown entramos al barrio de La Boca,

La Boca fue el primer puerto que tuvo la ciudad. El barrio surgió y se desarrolló como barrio marino. Por ese motivo, La Boca fue asiento de inmigrantes, predominantemente genoveses, llegados entre 1880 y 1930. La desembocadura del Riachuelo fue el refugio natural que tenían las naves que llegaban a Buenos Aires.

Ya en el siglo XVIII funcionaba como puerto donde se establecieron los primeros depósitos de cuero y de esclavos. Brotaron las fondas con gran movimiento de marineros y comerciantes. La tierra era baja y anegadiza, y por eso las primeras casas eran de madera, construidas sobre pilotes. Aún mantiene el perfil y el color que le dieron los hombres de mar que se establecieron en sus calles. Es una de las zonas más pintorescas de la ciudad. Su arquitectura se caracteriza por las casas de chapas acanaladas, pintadas de fuertes colores, y las veredas altas (1 metro) que fueron hechas a ese nivel para evitar las frecuentes inundaciones. Como en sus comienzos, La Boca sigue siendo un barrio pobre, de gente trabajadora y humilde

Lo primero que encontramos justo donde nace la avenida es el Paredón con Mural Escenografico, realizado por artistas locales con material proveniente del primer conventillo reciclado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y representando uno de sus rasgos más particulares, las multicoloridas edificaciones. Allí hay una escena con personajes típicos de la Boca: el inmigrante, los bomberos voluntarios y hasta un equilibrista del circo Sarrasani, que alguna vez cruzó el Riachuelo.

El recorrido continúa por la Casa Amarilla, cuya estructura es una réplica de la casa que habitó en un terreno aledaño Guillermo Brown,  marino irlandés que actuó en la guerra de la Independencia. Allí funciona desde 1983 el Departamento de Estudios Históricos Navales y el Instituto Browniano, además de una biblioteca.

Continuando siempre por la Avenida Almirante Brown encontramos en el triángulo que forman esta Avenida con las calles Benito Pérez Galdos y Wenceslao Villafañe la llamada "Torre Fantasma". Es una obra del arquitecto francés, oriundo de Burdeos, Gustavo Lignac, alto ejecutivo de una firma comercial que tenia como muy importante antecedente haber sido el constructor de los primeros saladeros de General Lavalle. 

La arquitectura de este edificio resulta muy novedosa para su época, 1908. Por esos años, la gente de La Boca encontraba a esta esquina como lugar obligado del paseo de los Domingos por la tarde. La Torre contiene un tanque de agua disimulado que es el primero que se instala en el barrio. Cuenta la leyenda que un personaje misterioso habitaba en su cúpula.
En 1910 a esta casa se le otorga el primer premio municipal de arquitectura. La planta baja esta totalmente modificada. Antes de ser Farmacia fue Café y originalmente vivienda.

Ya internados en el barrio observamos que La Boca conserva casi intacta su fisonomía edilicia caracterizada por la presencia de casillas de madera y chapa acanalada, de uno o más pisos y montadas sobre pilotes. Muchas se convirtieron en conventillos. Sus primeros moradores, de humildes recursos, juntaban las latas de pintura utilizadas en los barcos que llegaban al puerto, para pintar sus habitaciones. Cuando se les terminaba un tarro continuaban con otro color. Esta particularidad del uso de colores intensos se transformó con el tiempo en un efecto deseado.

Siguiendo por el barrio es inevitable pasar frente al Estadio del Club Atlético Boca Juniors, inaugurado el 25 de Mayo de 1940, con capacidad para 60.000 personas, fue obra del arquitecto esloveno Víctor Sulcic (1895 - 1973). En sus alrededores se destacan los comercios con artículos futbolísticos del club.

Diseñada por el arquitecto Pablo Besana sobre la calle Olavarria está la Iglesia San Juan Evangelista. Se inauguró en 1886 y fue construida sobre la base de anteriores construcciones. La fachada principal (foto) presenta un atrio de columnas jonicas y frontispicio recto, de corte griego y el resto del edificio elementos arquitectónicos de origen románico. Aquí también funcionó el primer juzgado de Paz.

Cerca de la cancha de Boca Juniors encontramos la famosa Calle Caminito. Era un antiguo ramal del ferrocarril que se transformó en Museo de Arte al Aire Libre. El cambio se logró en 1959 por gestión del propio Quinquela Martín, artista plástico de renombre internacional. El lugar está rodeado de casas multicolores, murales y esculturas. 

Caminito es el icono más preciado de La Boca, alrededor de él se concentra el movimiento turístico nacional e internacional de la zona. Su corto trayecto es una explosión de mimos, artistas plásticos, malabaristas, músicos y bailarines de tango que deleitan a los visitantes. El color, el ritmo y sonido es lo que predomina en este lugar reuniendo además en sus alrededores ateliers de importantes artistas plásticos. 

Se la bautizó "Caminito" en homenaje al músico Juan de Dios Filiberto, autor de la música del tango homónimo y cuya letra fue escrita por Gabino Coria Peñaloza.

Llegando por Caminito hasta la margen del Riachuelo nos encontramos en la Vuelta de Rocha. Su nombre deriva de la vuelta que realiza en ese sitio el Riachuelo y del apellido del comerciante y estanciero Antonio Rocha. En la época de Rosas se la llamó Vuelta de los Tachos, porque allí funcionaba una barraca que vendía recipientes de hierro para el transporte de grasas y cebo.

Este sitio fue utilizado por el Almirante Guillermo Brown, fundador de la Armada Argentina, para establecer la Maestranza de su Escuadra durante la guerra contra el Imperio del Brasil, por este motivo fue declarado Lugar Histórico en 1948.

 

En la foto superior vemos una grúa de gran porte trabajando en la limpieza de restos de barcos en la Vuelta de Rocha. Con aproximadamente 64 Km. de extensión, el Riachuelo nace en el partido de Cañuelas bajo en nombre de Río Matanza, atraviesa 11 partidos de la Provincia de Buenos Aires y el límite con la Capital Federal, donde pasa a llamarse Riachuelo.

En este recorrido forma una cuenca de 2.240 Km2 en el que viven 3.500.000 de personas que padecen directa o indirectamente las consecuencias de la putrefacción de sus aguas en su salud y calidad de vida.

Hacia la izquierda por la Av. Pedro de Mendoza se impone la figura del antiguo puente trasbordador.

Por ley Nro. 4.821 del 10 de octubre de 1905, el gobierno autorizó a la empresa inglesa del Ferrocarril Sud -luego F.C.N. Gral. Roca- a construir un puente "carretero" sobre el Riachuelo, en la prolongación de la avenida Alte. Brown, a unos 500 metros, de la unión del Riachuelo y la Dársena Sud. Para facilitar el tránsito de los barcos, el puente debería tener un tramo central movible a báscula. Una vez terminado sería entregado al Gobierno Nacional para luego formar parte integrante del Puerto de la Capital. El F.C. Sud elaboró un anteproyecto de puente de tres tramos, con los laterales fijos y el central a báscula rodante, que dejaría un pasaje libre de 20 m, pero no fue aceptado por la Dirección General de Obras Hidráulicas, aconsejando la construcción de un trasbordador. El Poder Ejecutivo dispuso el cambio de forma del puente en septiembre de 1908 y se confeccionó un nuevo proyecto. Una vez aprobados los planos definitivos la empresa encargó a una fábrica de Inglaterra la construcción metálica, que fue enviada por secciones listas para armarse. Mientras tanto, aquí se construían los cimientos de las torres laterales. El costo fue de 100.000 libras esterlinas. Fue inaugurado oficialmente el Domingo 8 de Marzo de 1914.

Con los años el trasbordador pasó a ser obsoleto, por lo que se resolvió construir otro que atendiese mas las exigencias del crecimiento del transito. Para ello fueron demolidas varias manzanas de edificación. Las obras estuvieron a cargo de la Dirección Nacional de Vialidad en base al proyecto del Arquitecto Eduardo Rodríguez y el Ingeniero Juan Agustín Valle. Cuando se inauguro en 1940 era el mas importante de su genero en Sudamérica. Tiene una longitud de 1652 mts., es de hormigón con un tramo central metálico y levadizo, constituido por dos torres de 47 mts. de alto que dejan una luz libre entre si de 65 mts., la estructura superior que las une da rigidez al conjunto y soporta los mecanismos de suspensión del tramo levadizo y los motores. Los peatones acceden por escaleras mecánicas y fijas. 

Otra forma de cruzar el Riachuelo es en Bote, si se anima a soportar el fuerte olor que emanan las aguas contaminadas. Debajo del Puente Avellaneda encontrará los boteros que cobran unos pocos centavos para hacer el recorrido.

Volvemos por Pedro de Mendoza hacia barracas pasando la Vuelta de Rocha encontramos otro puente, en este caso Ferroviario. El Puente "Barraca Peña", que de él se trata, es levadizo de tipo basculante y se ubica en las cercanías de la estación del mismo nombre, comunica la playa de Kilómetro 5 (Gerli) con Casa Amarilla y el puerto de Buenos Aires, fue inaugurado en 1913 y se conserva exactamente igual que en los años 20. 

La Empresa Ferrosur finalizó hace poco un trabajo de mejoramiento integral del viejo puente levadizo. Las principales tareas consistieron en reforzar la estructura de hierro -que posteriormente fue pintada de color azul- y las bases de hormigón. Por otra parte, la construcción de las defensas de hormigón para prevenir inundaciones encarada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires obligó a reacondicionar un pequeño tramo de vías, que posteriormente fue balastrada.

 

alepolvorines@hotmail.com