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ALEJANDRO TUMANOFF

VIAJES Y PASEOS

 

El Ferrocarril Correntino

Arqueologia Ferroviaria

 

23 y 24 de Julio de 2010

 

En 1890 el gobierno correntino otorga a Francisco Bolla, propietario del Ingenio Azucarero Primer Correntino, la concesión para construir y explotar un ferrocarril de 60 cm. de trocha que uniera San Luís del Palmar con su Ingenio y este con la ciudad de Corrientes. En 1892 se inaugura un tramo, completándose el resto para 1898. En 1904 la empresa de Bolla quebró y el gobierno dispuso la caducidad del permiso, luego en septiembre de 1908 se acuerda la concesión al Sr. Carlos Dodero autorizándolo a extender la línea hasta la ciudad de Caa Cati. Al año siguiente comienzan los trabajos a cargo del Ingeniero Italiano Mauro Herlizka, para 1911 se inaugura la línea hasta Caa Cati ( Estación General Paz) y un ramal desde Lomas de Vallejos a Mburucuya, totalizando 208 Km de vías.

En 1946 la línea fue nacionalizada y paso a la orbita del Ferrocarril General Urquiza. El tiempo, las inundaciones y la falta de mantenimiento adecuado fueron deteriorando este modesto ferrocarril que a fines de la década del 60 dejo de circular y fue clausurado.

Detalle del escudo del Ferrocarril en la fachada de estacion Corrientes

Ahora vamos con Antonia a recorrer este simpático y sencillo Ferrocarril. La travesía la realizamos en auto, en principio pensaba hacerla en bicicleta pero nos informaron que los caminos son muy arenosos, esto sumado al frío reinante durante la noche nos hicieron desistir del pedaleo.

 

Estación Corrientes del Ferrocarril Económico

Comenzamos en la estación Corrientes, la estación mas importante, ubicada en la zona urbana de la capital y con un edificio desproporcionalmente monumental frente al resto de esta modesta línea. El predio de la estación fue de aproximadamente tres manzanas. En una de ellas, ocupada hoy por dependencias del Gobierno de Corrientes, se encuentra el edificio principal. La fachada comparándola con fotos de época se encuentra casi sin modificaciones, llama la atención la cúpula revestida en pizarras y con un gran reloj. En el interior pude visitar el pequeño hall con la ventanilla de la boleteria.

Cupula de la estacion

Junto al edificio en una construcción separada se encuentran los baños públicos.

Baños de la estación Corrientes

Del Lado interior, hacia el centro de la manzana, esta el andén cubierto con techo de chapa.

Anden Cubierto

Dando vuelta la esquina por la calle lateral Gral. Roca en la esquina de Bolívar encontramos el gran galpón que fueran los talleres y ahora funcionando como deposito de distintos elementos del gobierno Correntino, vehículos, electrodomésticos, muebles, etc.

Talleres ferroviarios

En la misma manzana sobre calle Perú también sobrevive el galpón que fueran los almacenes del Ferrocarril Correntino.

La manzana siguiente esta totalmente ocupada por dependencias de Gendarmería Nacional y no se subsiste nada de la vieja estación.

En la tercer y última manzana encontramos una escuela, algunas viviendas particulares y en la esquina de Ituzaingo y Bolívar hallamos el depósito de locomotoras. Este galpón es actualmente utilizado por varias familias como vivienda, los ocupantes se mostraron molestos por mis fotos, allí fue el único lugar de esta travesía donde no fui bien recibido.

Galpon de locomotoras

Comenzamos ahora a seguir la traza, tomamos por calle San Martin, calle Gobernador Gómez y Av. Centenario hasta llegar a la ruta 12. Hasta aquí no quedo ningún rastro del ferrocarril, pasando la ruta 12 vemos que la franja por donde estaba la vía ahora esta ocupada, como ocurre en muchos lugares, por viviendas precarias. Alejándonos de la zona urbana, por la continuación de la avenida Centenario, observamos en la foto inferior una amplia franja a la derecha, desde el camino hasta el alambrado, por allí circulaba el trencito.

Sin encontrar ningún vestigio continuamos hasta donde se ubicaría el Embarcadero Villa Solari a la altura del Km. 15,3 de la línea en el paraje Lomas de Santa Ana. Allí nos detuvimos a charlar con algunos lugareños que nos contaron anécdotas de cuando era niños y subían al trencito, nos indicaron además que allí existió una parada y que desconocían su nombre, esta consistía simplemente en un andén de tierra. Además me mostraron la base de mampostería de un guinche manual que se utilizaba para cargar caña de azúcar en los vagones de carga, cerca de allí también se conserva en su posición original un poste telegráfico del ferrocarril.

Base del guinche manual

Seguimos hasta la próxima estación, Santa Ana, allí se conservan dos locomotoras y varios vagones en exposición junto a un anden bajo una cubierta de chapa, vigilados por personal de la Municipalidad local que logro recuperar varias piezas. Según me contó luego en Buenos Aires el amigo Gustavo López, la locomotora Enschel no perteneció al económico y fue llevada allí desde Campo Gallo en 1982.

Cerca de estos una casilla de chapa que según nos indican, fue la estación.

Locomotora N 655

Locomotora Alemana Henschel&Sohn de 1923

Restos de la estacion Santa Ana

Saliendo de Santa Ana, la traza pasaba frente al cementerio, tomaba una curva y se dirigía junto al arenoso camino directamente hacia la estación del Ingenio Primer Correntino. Al llegar encontramos una pequeña población de unas cuarenta casas, preguntamos a algunos mayores y enseguida nos indicaron la ubicación de la estación en la salida del pueblo sobre el mismo camino. El pequeño edificio esta bien conservado y ocupado por una familia que en esos momentos no estaban.

Estacion Ingenio Primer Correntino

Nuestra presencia despertó la atención de vecinos que pronto salieron para ver que hacíamos, primero con desconfianza, luego, cuando les conté lo que estaba haciendo nos trataron con extrema amabilidad. Animado por los relatos que escuche en Lomas de Santa Ana, interrogue a una señora mayor sobre el trencito, la respuesta fue una seguidilla sin pausa de historias relativas a los viajes, nos contaba que era el medio de transporte para los numerosos trabajadores del azúcar que se desplazaban desde la capital correntina hacia los distintos ingenios, recordaba sus viajes familiares a Puisoye, "los vagones eran pequeños proporcionales a su trocha, todo parecía en miniatura, había vagones de primera con asientos acolchados y vagones de segunda en mayor cantidad con asientos terminados en madera", según decía la diferencia de precio no era muy grande con lo cual su familia viajaba en primera. Siempre escuchando su relato nos contó que la estación tenía una balanza y desde un andén separado salía un ramal hacia San Cosme. Además de azúcar también transportaban cítricos, tabaco, arroz, maíz, sandia, zapallo, mandioca, etc. Luego de un rato de escuchar los interesantes relatos debí interrumpirla para saludarla y seguir viaje a pesar de su insistencia para que nos quedáramos a comer en su casa. En Ingenio Primer Correntino tiene alrededor de 200 habitantes que actualmente se dedican a la agricultura para consumo de la zona.  

Siguiendo rumbo a San Luís del Palmar el recorrido hace una curva a la altura del Km. 24 y toma rumbo SudEste hacia San Luís, se interna en campos cercados y sin caminos ni sendas, la zona de la vía esta totalmente cerrada por la maleza. Con el auto dimos todo un rodeo para volver a alcanzar la traza en donde debería estar el Apeadero Km. 31, pero no queda ningún rastro, en este tramo se observa que se conserva aun un bajo terraplén que delata el recorrido de las vías. El camino se vuelve a separar de las vías pero enseguida llegamos a San Luís del Palmar.

Comencé a averiguar por la ubicación del puente sobre el río Riachuelo, la mayoría de la gente mayor se acordaba del trencito pero nadie me podía dar la ubicación del puente. Me largue a recorrer el borde del río en bicicleta, pero es muy irregular tiene gran cantidad de brazos y bañados, hay mucha vegetación y mucha basura muy difícil encontrarlo, hasta que un señor me pudo indicar la ubicación pero me dijo que el río estaba muy crecido y que las veces que el río estaba bajo se podían ver los restos de madera de los pilares del puente, no quedaba mas nada. Con este dato encontré  varios tramos de terraplén.

Restos del terraplen cerca del rio Riachuelo

Luego de esto me fui a buscar la estación que encontré rápidamente. Se conserva muy bien, esta ocupada por la Jefatura de Policía de la Unidad Regional de San Luís del Palmar, de estilo muy sencillo es el doble de grande que Ingenio. Los policías no tuvieron ningún problema en que tome las fotos que quisiese.

Estacion San Luis del Palmar

A partir de San Luís el panorama cambia totalmente, disminuye notoriamente la población, comienza la zona de esteros y el rastro de la vía se pierde en el campo sin caminos. En el auto sigo por un camino vecinal cercano a la traza, cruzamos varias tranqueras, ya no sabíamos si el camino era público o privado, pero como no se veía nadie y el camino estaba aceptable seguíamos.

Así en medio de campos inundados y deshabitados llegamos a la ubicación del Apeadero Riachuelito en el Km. 63 de la línea. Nos detuvimos donde debería estar, alrededor algunas casas muy dispersas, en eso paso un paisano de unos 60 y pico de anos, justo lo que necesitábamos. Lo pare y le pregunte y con la cordialidad que todos no demostraron nos contó que se acordaba perfectamente, el tren se detenía justo donde estábamos, no había ninguna construcción solo un anden de tierra. Mi otra curiosidad era el puente sobre el paso que hacia el tren sobre el Arroyo Riachuelito, a esto me informo que el puente era de madera y que al poco tiempo que habían levantado las vías se incendio y ya no quedaba ningún rastro.

Luego de saludarlo y no conforme con la respuesta comencé a caminar por el terraplén el kilómetro y medio que nos separaba el camino de tierra del arroyo mientras Antonia se quedo esperándome en el auto. Cruce un alambrado y seguí por el terraplén aunque no muy alto claramente identificado porque alrededor estaban los campos inundados. Un par de perdices con su salida inesperada me pegaron flor de susto y en eso me acorde de las víboras, debería haberle preguntado al paisano si había, pensando en esto comencé a caminar con mucha precaución. Seguí así abriéndome camino entre la espesa vegetación. El terreno iba bajando y el talud se identificaba más alto. Ya me faltaban unos 400 mts para llegar al arroyo cuando me encuentro el terraplén cortado por un canal de unos tres metros de ancho, que hago?, mas de mil kilómetros para llegar a este recorrido no me podía volver, me saque las zapatillas, las medias y los pantalones y lo cruce con extremo cuidado, por suerte no era profundo, el agua, muy fría, apenas me paso la rodilla, me vuelto a vestir y continué la caminata.

Llegando encontré un durmiente con sus tornillos y algún durmiente clavado de punta a modo de protección del talud. Al fin llegué hasta el arroyo, lo único que quedaba son dos columnas de madera asomando del nivel de agua que delatan la ubicación de los pilares del puente, en los estribos nada mas que la tierra cortada abruptamente sobre el arroyo. Un par de fotos y a desandar el sendero.

Restos del puente de madera sobre el rio Riachuelito

Continuamos el camino que se separa de la traza para volver a encontrarse en Herlitzka, allí encontramos un pequeño y simpático caserío, una plaza, la municipalidad, la iglesia, una escuela y cuatro casas y junto a estas se confunde la estación. El edificio es de madera muy bien conservada es hoy una casa mas, al lado una pequeña edificación de mampostería que eran los baños, como en las estaciones anteriores exteriores.

Estacion Herlitzka

La sorpresa fue encontrar el nomenclador original frente a la plaza a unos 50 mts de su ubicación primitiva, montado sobre dos rieles originales del Económico. Todo esto fue confirmado por el Sr. Rito Gómez habitante del pueblo con quien charlamos un rato y nos contaba que los restos del Ing Herlitzka se encuentran en el cementerio de La Recoleta en Buenos Aires.

Nomenclador de la estacion

Al Sr Rito lo acompañaban otros paisanos, todos a caballo y que entre ellos hablaban en guaraní. Herlitzka con la clausurara del trencito recibió un duro golpe, perdió gran parte de su población y quedo totalmente aislado lejos de las rutas pavimentadas. Ya se estaba haciendo de noche y a pesar de la insistencia de don Rito para que nos quedáramos a comer esa noche un “asado a la estaca” decidimos volver a dormir a un hotel en Corrientes.

El atardecer en el camino para llegar a la ruta 5, rodeados de estero fue un espectáculo increíble por la cantidad de pájaros, patos, garzas, etc. y el ocaso del sol reflejado en las aguas, nos detuvimos un rato a contemplarlo y escuchar los sonidos de la naturaleza.

Al día siguiente nos levantamos temprano y volvimos a Herlitzka, desde continuamos la travesía. El camino precario de tierra se aleja nuevamente de la traza, no hay ningún cartel indicador y los caminos no figuran en los planos así que nos guiamos exclusivamente con el GPS.  

El próximo punto fue Estación kilómetro 89 o “el 89” como me lo mencionaron los lugareños. En el lugar había dos casas y el casco deteriorado de una vieja estancia. Pare allí y como siempre enseguida se me acerco gente para curiosear. Les interrogue sobre el apeadero y como siempre los mayores lo recordaban y añoraban. Según contó el mas veterano, el apeadero se encontraba atrás del casco de la estancia, era un montículo de tierra con una edificación pequeña prefabricada en madera que no pudo soportar el paso del tiempo por su precariedad. Nada se veía en el lugar.

Seguimos por el camino que ahora corre sobre el viejo terraplén, este tramo fue lento ya que permanentemente debíamos detenernos para que se corran las vacas que estaban allí ya que todos los campos estaban inundados.

El terraplen, ahora camino, corre entre los esteros

Todos estos caminos están desiertos no pasa nadie. En un momento, a pesar de que iba muy despacio, las vacas salieron espantadas cruzando un angosto puentecito de madera del camino y una de estas se engancho las patas delanteras entre las maderas del piso quedando cruzada sobre el puente y no dejándonos pasar, quise ayudarla y no pude, quede allí esperando ya que por lo angosto del camino tampoco podía dar vuelta, allí en medio de la nada y rodeado de agua. Al fin luego de un rato de mucho esfuerzo la vaca pudo salir y me libero el camino.

Llegamos así a Cerrudo Cue, allí una sola y muy pobre casa no supieron informarme nada sobre el apeadero, el único comentario fue que el camino seguía muy malo.

A partir de allí,  tal cual la advertencia, el camino empeoro dramáticamente. Hubo un tramo de unos 8 Km. que tuve que hacer en segunda a alta velocidad para no quedarme enterrado, el coche respondió bien, íbamos coleando de un lado al otro por el angosto camino y el temor era caer por los laterales al agua. Fueron varios minutos de preocupación.

El terraplen en muy malas condiciones

Por suerte pudimos llegar hasta cerca de Loma de Vallejos donde el camino ya se puso firme, en ese preciso lugar había un señor mayor preparando un asado al borde del camino acompañado de otros hombres que pescaban cerca. Me detuve para descansar un poco luego de la tensión que me provoco el riesgo de quedarme con el auto.

Juan Carlos resulto como todos los mayores de la zona un usuario mas del trencito y comenzó, bajo el agradable sol en un día totalmente despejado, a contarnos sus anécdotas. El vivía en San Luís del Palmar y cuando era joven alrededor del ano 1944 lo tomaba asiduamente, el terraplén sobre el cual charlábamos en realidad fue ensanchado ya que en tiempos del trencito tenia el ancho justo para recibir las vías, continuo contando que cuando llovía por lo intransitable de los caminos todos tomaban el trencito que muchos llamaban también Autovia. En muchas oportunidades las inundaciones cubrían las vías y el tren igual circulaba aunque mas despacio, la precaución era que el agua no llegue a la altura de la caldera. Uno de los pasatiempos cuando el trencito pasaba por esta zona, que varios practicaban para pasar el tiempo, era cazar pájaros y otros animales desde el tren, solo por diversión andaban a los tiros desde el tren. También algunos jóvenes aprovechando que el tren iba tan despacio, no superaba los 20 Km./h, se bajaban mientras andaba sacaban naranjas de los árboles cercanos a las vías y se volvían a subir.

Luego de esta interesante charla seguimos rumbo a Loma de Vallejos, en el camino que continua sobre el terraplén no encontramos ningún rastro de los apeaderos intermedios.

Ya en Lomas de Vallejos encontramos la estación abandonada, según contaron los vecinos en un tiempo fue utilizado para destacamento policial pero luego fue dejada. Construida en mampostería y cubierta de chapa, de un estilo muy sencillo pero diferente de las estaciones anteriores.

Estacion Lomas de Vallejos

Desde Loma de Vallejos seguimos la línea hacia Caa Cati, por aquí la cosa fue mas fácil, la ruta 5 asfaltada va casi por el recorrido del trencito. En Loma Alta me detuve y los vecinos me contaron que, como en otros apeaderos, era un simple montículo de tierra con un par de grandes árboles.

Zona del Apeadero Loma Alta

La siguiente parada era Embarcadero Paso Florentin, pero no queda nada, probablemente desapareció con la pavimentación de la ruta, allí hay varias casas a la vera de la ruta que no parecen muy viejas.

Arribamos a Caa Cati donde encontramos la estación General Paz terminal de la línea. Esta ubicada sobre la calle principal de acceso, el edifico esta ocupado ahora por El Centro de Promoción al Menor.

Siglas del Ferrocarril Correntino en la estacion

La construcción de mampostería es mas importante que las demás estaciones de la línea y se conserva bastante bien a pesar de la falta de mantenimiento, en la parte alta se observan las siglas F.C.C. de Ferrocarril Correntino.

Estacion Gral Paza desde la calle

Estacion Gral Paz desde el anden, se observa la pequena ventanilla de la boleteria

Volvimos a la línea de Mburucuya para seguir este ramal de 55 Km. de extensión, continuamos por el camino de tierra sobre el terraplén rodeado de agua, luego sabríamos que toda esa zona se inunda y unos palos blancos en los bordes indican a los conductores la ubicación del camino cuando queda tapado por el agua.

Llegamos a Cerrito donde unas vecinas nos relataron que recuerdan a la estación hace unos 50 años, era una pequeña casilla de chapa sobre un anden de tierra muy bajo y a veces para subir al tren se ayudaban con una escalerita portátil. Enfrente de esta hay en una casa todavía existente que funcionaba como estafeta de correo y diariamente enviaba y recibía correspondencia por el trencito. El paraje se completa con algunas casas y una capilla cercana.

Casa que fuera estafeta de correos en Cerrito

Seguimos hasta Puisoye, un pequeño caserío disperso. La estación de madera se conserva sin ningún mantenimiento, la habita una señora que me contó que su tío, ferroviario de esa línea, la ocupo hasta 1992 año en que falleció. Todavía se conservan las escaleras de mampostería de acceso.

Estacion Puisoye

La siguiente Apeadero Km. 148, allí la señora Jorgelina me narró que recuerda que como en otros casos el apeadero era un simple anden de tierra. Enfrente de este del otro lado del camino estaba la casa de la familia Torres, este tenia un bar, estafeta de correos y almacén, este lugar era utilizado por todos para esperar el trencito que allí se detenía. Esto dio para que muchos confundan esta casa como estación, pero no fue así.

Continuamos hasta Manantiales, un paraje con varias casas y una escuela recién construida. Allí la estación de mampostería fue remodelada y ahora son dos viviendas.

Estacion Manantiales

Un poco mas de dos kilómetros mas adelante estaba el apeadero ex-manantiales, allí al lado del camino encontramos los restos del anden con borde de mampostería. Al igual que en Km. 148, nos contaron que el tren se detenía en el anden pero la gente esperaba en la casa particular de Don Roberto Gonzalez cercana, que también era almacén, bar y estafeta de correos.

Restos del Anden ex-Manantiales

Unos metros mas adelante había un desvió que se metía en unos galpones, se dejaban vagones allí que se cargan principalmente con naranjas y a veces también con mandioca y maíz, cuando el tren volvía de Mburucuya rumbo a Corrientes se enganchaban los vagones ya cargados. Cuando el trencito dejo de funcionar los fletes se encarecieron muchísimo y muchas producciones dejaron de ser rentables.

La próxima parada era Apeadero Gauna, gracias a los vecinos dimos con el lugar exacto de su ubicación, era de mampostería pequeña y ya hacia muchos anos fue demolida.

La última estación fue Mburucuya, la encontramos rápidamente en el borde del pueblo. La estación esta muy bien conservada y recién pintada por la Municipalidad ya que allí iban a instalar la “casa del Chamame” pero luego se descarto esto.

Estacion Mburucuya desde la calle

Estacion Mburucuya desde el anden

El edificio de mampostería es más importante que el resto del ramal. El terreno era grande pero fue perdiendo superficie a medida que el municipio fue entregando algunos terrenos. Aparentemente por lo que nos contó el Sr. Pilo, un vecino, habría tenido un triangulo para inversión de las locomotoras. Me mostró también un gran árbol en el anden que según dicen tiene la misma antigüedad de la estación. Llamada por Pilo la señora encargada del cuidado de la estación vino a abrir el edificio para que pueda visitarlo y fotografiarlo.

Estacion Mburucuya

Ya de tardecita emprendí el camino de regreso a Corrientes capital, iba pensando que realmente el tren era una línea muy económica, sin grandes obras, con estaciones por demás modestas, tome conciencia en este viaje de la importancia que tuvo para todos los habitantes del área de influencia del trencito, mucho me preguntaban si iba a volver, les contaba que yo simplemente estaba haciendo un recorrido que no tenia nada que ver con ninguna repartición del gobierno y siempre el desaliento se pintaba en sus caras. Alguno hasta bromeo ¿ es verdad que va a pasar el tren bala por aca? 

 

alepolvorines@hotmail.com